14.09.2007
| Clarin.com | El MundoTemen que el Adriático termine convertido en un pantano salado
ROMA. CORRESPONSAL
Alarma, gran alarma en Italia y Europa. El mar Adriático, que cubre una vasta zona de 160 mil kilómetros cuadrados, amenaza con convertirse en un pantano salado debido a los desastrosos cambios climáticos que son ya una realidad. Los científicos están muy preocupados porque Italia tenía también su corriente del golfo, en las profundidades marítimas de la zona de Trieste. Hace dos años, la corriente que movía las aguas profundas y refrescaba la temperatura del Adriático, manteniendo un ecosistema, desapareció por un aumento de dos grados de la temperatura.
El Adriático forma parte del mar Mediterráneo, lo que empeora mucho más las perspectivas. Es un golfo estrecho y alargado, que tiene 200 kilómetros de ancho entre las costas italianas de un lado y balcánicas y albanesas al este. De norte a sur los kilómetros son 800.
El área adriática forma parte de la civilización europea. Entre sus ciudades, basta citar a Venecia y Trieste. Las costas dálmatas tienen una gran historia y un enorme atractivo turístico que también anima las costas italianas.
En Roma culminó ayer un congreso nacional sobre los muchos males que le causan a Italia los cambios climáticos. El caso peor es el del mar Mediterráneo y la campana de alarma fue tocada por el mismo Ministerio del Ambiente con un informe en el que lanza la nefasta hipótesis de que el Adriático podría convertirse en un pantano salado.
"La emergencia marítima es una emergencia nacional", afirmó ayer el ministro Alfonso Pecoraro Scanio, que es también el líder de los verdes ecologistas.
El Adriático se ha quedado sin invierno, porque la temperatura, que era en promedio de 13 grados, se ha elevado a 15 grados a cien metros de profundidad. El efecto invernadero (que con más propiedad algunos llaman "efecto estufa") disminuye la capacidad de absorbimiento del anhídrido carbónico en ese mar.
El calentamiento de la temperatura amenaza ya a todo el Mediterráneo, que contaba con tres corrientes de norte a sur, incluyendo la del golfo de Trieste, que ya hace 4 años fue en parte devastada por un aumento de la temperatura marina de 5 a 13 grados. Las corrientes frías contribuyen a mezclar las aguas y son esenciales para ayudar al proceso de fotosíntesis marina que sirve para dar vida a las sustancias que alimentan a los peces.
Según el informe del gobierno italiano, urge revitalizar la corriente del golfo de Trieste y reforzar las otras dos en el mar Mediterráneo, "porque sin este movimiento norte-sur todo el Adriático se transformará en un mar inmóvil y cada vez más caliente". En las costas de la región de Puglia es donde es mayor el peligro de la transformación pantanosa porque hay zonas donde el intercambio de oxígeno se agota en la superficie. Los expertos creen que es grande el riesgo de que se produzca un cortocircuito que modifique la circulación de las masas de agua y que las aguas profundas no suban a la superficie con sus imprescindibles sustancias nutrientes.
El congreso de Roma debe proponer planes para mitigar el fenómeno con planes de emergencia. Más de cien expertos participaron de la reunión, inaugurada por el presidente de Italia, Giorgio Napolitano. Uno de los reclamos más apremiantes del mundo científico al gobierno de Roma es que haga muchos más aportes de fondos para la investigación. Entre otras cosas, el calentamiento global podría generar aún más aumento en los precios de los alimentos.
Para dar una idea precisa de la gravedad de la situación, científicos como el profesor Silvio Greco, director científico del Instituto del Mar italiano, informaron que por el calentamiento el mar Adriático ha sido poblado de 530 especies, algunas subtropicales y venenosas. También proliferan las algas asesinas. El Mediterráneo está cada vez más difícil. Greco destacó que este verano en España se llegó a un pico de 60 millones de medusas.
El ministro del Ambiente Pecoraro Scanio dijo ayer que "el mar Adriático corre el riesgo de terminar como el mar Negro, que ya a 150 metros de profundidad es un mar muerto".
http://www.clarin.com/diario/2007/09/14/elmundo/i-02501.htm